Retener, cultivar y atraer talento durante el impacto del COVID-19

atraer talento

¿Cuánto tardaste en reclutar a esa persona (podemos llamarla “empleado” si quieres, yo prefiero persona, pero por favor, evitemos “recurso”) que se ha convertido en una parte fundamental de tu equipo? ¿Al cabo de cuántas o semanas o meses desde su incorporación dirías que había interiorizado por completo la cultura de la empresa? ¿Cuánto tiempo tardó en convertirse en la mejor embajadora de tu marca?

Gestionar el presente sin perder de vista el futuro

En estos momentos la mayoría de nosotros estamos centrados en gestionar el día a día de una crisis que hace unos meses nos hubiera resultado impensable y que apenas nos deja tiempo ni energía para ocuparnos de nada que no sean los problemas del presente. Nos hallamos inmersos en una carrera para reaccionar y sobrevivir adaptándonos a las nuevas circunstancias, pero si queremos que nuestro proyecto sea viable en el medio y el largo plazo, no podemos dejar de pensar en el futuro. Y algo que sin duda necesitaremos será talento. Específicamente, el mejor talento, que, como probablemente hayas concluido al responder a las preguntas anteriores, requiere de tiempo y dedicación para dar su mejor fruto.

Aprovecha el talento interno y evalúa tus necesidades

En primer lugar, por tanto, es vital que puedas retener el talento que ya forma parte de tu empresa, las personas que comparten tu visión y con las que existe un compromiso previo para sacar adelante un proyecto común. Estas personas van a necesitar tu apoyo para adaptarse a las nuevas circunstancias, para adquirir o desarrollar las habilidades y competencias necesarias para continuar desempeñando su trabajo en condiciones óptimas. Aprovecha, capacita y potencia el talento interno, y crece con tu equipo mientras asumís juntos nuevos retos.

Por otro lado, no pierdas de vista que un buen número de profesionales altamente cualificados están llegando al mercado de trabajo como consecuencia del impacto económico de la crisis sanitaria. Probablemente no te sea posible ampliar tu plantilla en este momento, pero nada te impide evaluar tus necesidades y adoptar una actitud proactiva con el objetivo de atraer talento. ¿Qué perfiles necesitarás incorporar para continuar con tu actividad cuando llegue la hora de retomarla a pleno rendimiento? ¿Crees que serán perfiles con una alta demanda en el mercado laboral? ¿Puedes ir ubicándolos en tu radar?

El valor de los beneficios intangibles para atraer talento

Aunque sin duda es un aspecto importante de la relación laboral, el dinero no lo es todo. Históricamente se ha considerado como el principal incentivo para atraer o retener talento, sin embargo, cada vez influye menos en la decisión de un profesional que puede elegir dónde trabajar. Reflexiona sobre lo que puedes ofrecer a este talento (además, por supuesto, de un salario competitivo). Posibilidades de formación, flexibilidad de horarios y un ambiente de trabajo excelente son algunos de estos factores, y tal vez el más relevante en la “nueva normalidad” sea el apoyo a la conciliación de la vida laboral y familiar. ¿Qué elemento diferenciador consideras que puedes aportar en este sentido para atraer talento frente a otros potenciales empleadores? ¿Cómo puedes mejorar las condiciones para que esta conciliación sea más efectiva? En definitiva: ¿a cuánto asciende el “salario emocional” que estás dispuesto a ofrecer?

Como verás, nos hemos planteado hoy muchas preguntas sobre la gestión del talento durante esta crisis y post-crisis. Es el momento de comenzar a reflexionar sobre ellas, ya que las respuestas que encontremos y las acciones que estas informen tendrán una influencia directa sobre la sostenibilidad de nuestros proyectos a medio y largo plazo.

En mi libro ¡Quédate conmigo! 20 claves para enamorar a tus clientes… ¡y que se queden contigo! he querido compartir las experiencias vitales y profesionales de varias décadas que me han ayudado a definir las claves para atraer y fidelizar clientes con éxito. Hoy todos tienen la oportunidad para ponerlo en práctica, nunca ha sido mejor momento. Puedes encontrar más información en este enlace.

Liderazgo emocional durante una crisis: cinco claves a tener en cuenta

Liderazgo emocional

Las crisis son los momentos en los que se pone a prueba de una manera más intensa la capacidad de liderazgo de las personas, y es de las crisis de donde emergen los líderes con mayor impacto. Ya sabemos que los líderes no nacen; se hacen, y los que se hacen durante una crisis salen de ella con numerosas lecciones de gran valor aprendidas y habiendo inspirado a muchas personas a lograr objetivos que en solitario les hubiera sido imposible alcanzar.

Ejercer un liderazgo emocional efectivo durante una crisis no es tarea fácil, pero existen una serie de aspectos a tener en cuenta que pueden ayudarnos a navegar con éxito esta situación. En mi opinión, podrían resumirse en estos cinco puntos:

1 – Acepta que vivimos un tiempo de incertidumbre

Nos estamos moviendo en un periodo incierto, con circunstancias que cambian rápidamente. Trabaja en tu capacidad y en la de tu equipo para sentiros cómodos en este contexto de cambio constante. Asume que tendrás que tomar decisiones basadas en menos información de la que te gustaría tener, porque no estará disponible. Si esperas a contar con toda la información, ya será demasiado tarde. Sé creativo a la hora de afrontar los nuevos retos y no tengas miedo a experimentar hasta lograr la manera más eficaz de resolverlos.

2 – Sé consciente de que a veces vas a equivocarte

Es posible que la decisión que tomaste, basada en la mejor información con la que contabas en el momento y en tu experiencia e instinto, no dé el fruto esperado. Reconoce tus errores, aprende de ellos todo lo que puedas, recalcula la ruta rápidamente y continúa avanzando sin mirar atrás.

3 – Comunícate con tu equipo (y con el resto de tus públicos) de manera consistente y efectiva

No te centres solo en las dificultades y los retos a los que os enfrentáis; pon también de relieve los recursos con los que contáis para afrontarlos. Sé honesto a la hora de hablar de los obstáculos en vuestro camino, pero no olvides destacar las herramientas y aptitudes que os capacitan para superarlos juntos.

4- Cuídate y cuida de tu equipo

Vuestra salud física y mental es el factor con mayor impacto en vuestra productividad y en la calidad del trabajo que desarrolláis. Por ejemplo, muchos de nosotros estamos teletrabajando por primera vez en nuestra vida, y enfrentándonos a retos adicionales como la necesidad de compatibilizar cuidados con la jornada laboral. Una alimentación sana, un descanso adecuado y todo el movimiento posible para mitigar el sedentarismo son las herramientas más eficaces para estar en las mejores condiciones. Como líder te corresponde predicar con el ejemplo y animar a tu equipo a que también cuide de su salud.

5 – En último lugar, y lo más importante: ejerce en cada momento un liderazgo emocional que inspire a tu equipo

Tu liderazgo emocional inspirará a tu equipo a dar lo mejor de sí para cumplir los objetivos marcados. Los seres humanos somos ante todo seres emocionales, nos gusta sentir que estamos en contacto con otras personas con sus propias emociones, necesidades y sentimientos. Practica la escucha activa y reconoce sus inseguridades como válidas, pero centra tus energías y ayúdales a enfocar las suyas en visualizar los escenarios futuros más probables, no los peores que puedan imaginar.

Lo que sí durará siempre

Y recuerda tener siempre presente que esta situación de crisis es temporal, y que si bien las dificultades a las que ahora te enfrentas no serán permanentes, los aprendizajes que obtengas sí te servirán siempre. De igual manera, el impacto que tu liderazgo genere en la vida de tu equipo, de tus clientes, proveedores, colaboradores, etc., la pasión que seas capaz de transmitir durante este periodo, tendrá consecuencias muy duraderas. En tu mano está hacer todo lo posible para que estas sean positivas.

En mi libro ¡Quédate conmigo! 20 claves para enamorar a tus clientes… ¡y que se queden contigo! he querido compartir las experiencias vitales y profesionales de varias décadas que me han ayudado a definir las claves para atraer y fidelizar clientes con éxito. Hoy todos tienen la oportunidad para ponerlo en práctica, nunca ha sido mejor momento. Puedes encontrar más información en este enlace.

En la desescalada, házselo fácil, pero no a toda costa

Desescalada responsable

Si en algo hemos coincidido muchos durante este confinamiento es en las ganas de hacernos, en cuanto sea posible, un buen corte de pelo. Los más intrépidos se han atrevido incluso a tirar de tijera y tutorial de YouTube, pero siguen echando de menos a su peluquero o peluquera de siempre, y seguramente será una de las primeras personas a las que saluden durante la desescalada.

Esta palabra que hemos añadido con tanto entusiasmo a nuestro vocabulario marca una nueva etapa en esta crisis del COVID-19. Con la desescalada comienza el retorno a la actividad económica no esencial, que hibernaba a la espera de que la evolución de la crisis sanitaria permitiera su vuelta. Así, a partir de este lunes 4 de mayo han podido reabrir (con estrictas medidas de seguridad) los establecimientos y locales comerciales minoristas y de actividades de servicios profesionales con una superficie inferior a 400 metros cuadrados.

Es tan solo un primer paso hacia una reactivación más exhaustiva y, como todos los primeros pasos, es uno que debemos dar con un cuidado excepcional para asegurarnos de que nos lleva en la dirección correcta. Esto es cierto no solo en lo que se refiere a cifras de contagio y saturación del sistema sanitario, sino que será vital para definir la relación que cada negocio establezca con sus diversos públicos, ya sean estos clientes, empleados o proveedores. La naturaleza de esta relación, a la larga, determinará qué negocios se mantienen a flote e incluso crecen durante la crisis y post-crisis del COVID-19.

El coste oculto de un corte de pelo

Pensando de nuevo en ese tan deseado corte de pelo, imaginemos dos escenarios que podrían producirse, en una ciudad cualquiera, durante esta nueva etapa. En primer lugar, visualicemos una peluquería que proporciona a su personal material desechable y mascarillas suficientes para garantizar su seguridad y la de sus clientes. Además, ha contratado un servicio de lavandería para la limpieza y desinfección de los uniformes, de manera que nadie tenga que llevarse a casa la ropa usada durante la jornada. Y su local se limpia y desinfecta varias veces al día sin escatimar tiempo ni esfuerzo en la tarea.

Imaginemos ahora un segundo centro, cuya gerencia ha optado por hacer lo mínimo necesario para evitar sanciones, e ignorar las normas que le resulten más gravosas. Las capas y toallas desechables son un gasto extra que no compensa, y en cuanto a las mascarillas, quien quiera usarlas, que se las traiga de su casa, que será también donde cada uno se lave sus uniformes. La limpieza del local se hará lo más rápido posible, porque el teléfono no para de sonar para pedir cita y no sería de recibo no dar hora a un cliente porque en esa franja, en teoría, tocase desinfectar.

El fin no justifica los medios

Ambas peluquerías han comenzado esta etapa de desescalada abriendo sus puertas, y ambas están ofreciendo a sus clientes el servicio que demandan. De momento, todo parece en orden, pero dentro de unos meses es muy probable que solo una de ellas continúe operando, e incluso que su clientela haya aumentado. No es difícil aventurar cuál si tenemos en cuenta un principio básico con el que los consumidores son cada vez más consecuentes: el fin NO justifica los medios.

A todos nos gusta que nos corten el pelo a unas tarifas económicas y sin tener que esperar demasiado para que nos atiendan, pero no a cualquier precio. Si somos conscientes de que ese importe tan razonable y esa atención tan rápida los recibimos a costa no solo de un riesgo para la salud de toda la comunidad, sino de una situación de vulnerabilidad impuesta a quien nos está prestando el servicio, es muy probable que comencemos a buscar una alternativa más justa.

Elecciones responsables

El consumidor de hoy en día no quiere ser cómplice de situaciones injustas, y cada vez se hace más preguntas antes de decidir la compra de un producto o servicio. Aunque aún hay muchas personas que solo se fijan en el precio (o la rapidez en la entrega, o cualquier otra medida de conveniencia), cada vez son más las que cuestionan lo que hay detrás, y obran en consecuencia. Como consumidores responsables, nos conviene estar muy atentos, evaluar los posibles costes ocultos asociados a los productos o servicios que adquirimos, y apoyar a aquellos que apuestan por una gestión ética.

Y, por supuesto, no olvidemos que la información vuela, y no solo entre los clientes de dos peluquerías de barrio. Una mala praxis es negativa en cualquier caso, y censurable desde el punto de vista moral, pero si además trasciende al dominio público puede representar un golpe mortal para la reputación y las ventas. Está en manos de las empresas y profesionales trabajar y comunicar adecuadamente este elemento diferenciador, que en esta nueva etapa de nuestra actividad económica será más importante que nunca.

En mi libro ¡Quédate conmigo! 20 claves para enamorar a tus clientes… ¡y que se queden contigo! he querido compartir las experiencias vitales y profesionales de varias décadas que me han ayudado a definir las claves para atraer y fidelizar clientes con éxito. Hoy todos tienen la oportunidad para ponerlo en práctica, nunca ha sido mejor momento. Puedes encontrar más información en este enlace.