PREMIOS FUNDACIÓN VIVOFÁCIL 2024

Distinguidos invitados, galardonados, colegas y amigos, es un honor para mí estar aquí hoy, en esta jornada tan especial para la Fundación Vivofácil, antes Alares.

Al preparar este discurso, me propuse transmitir una idea fundamental que representa no solo este evento, sino también la lucha de toda mi vida: lo que para mí es el auténtico significado de la palabra “EMPRESA”, en mayúsculas.

¿Qué es “empresa”? ¿Qué significa “ser empresa” o “hacer empresa”? Para mí, la empresa es una entidad que tiene la capacidad, la responsabilidad y el poder de transformar el mundo a mejor. Y esto es así, con independencia de su tamaño, ya sea una pequeña empresa de un solo empleado o una multinacional con miles de trabajadores. Toda empresa tiene la capacidad de influir y transformar la sociedad. Para mí, la empresa es el motor de cambio social, tiene la misión de mejorar la vida, aportar felicidad y facilitar el desarrollo de las personas.

La verdadera grandeza de una empresa se mide por su impacto en la sociedad, no solo por su cuenta de resultados.

Los premios que entregamos hoy reconocen a aquellas personas, empresas e instituciones que han demostrado un impacto social extraordinario. Estos galardonados no solo destacan por su responsabilidad social, sino que también son líderes y referentes en el mercado. He podido constatar a lo largo de toda mi vida profesional que, a mayor impacto social, mejores resultados empresariales. Lo he comprobado una y otra vez. Todo lo que das a la sociedad te vuelve centuplicado. Es un círculo virtuoso que lleva a la verdadera diferenciación. Provoca un impacto profundo en la mente de los consumidores, un liderazgo sólido.

El éxito de una empresa no solo se mide en beneficios, sino en el bienestar que genera a su alrededor.

Hay una diferencia clara entre gestión y liderazgo. Gestionar significa hacer bien las cosas; liderar va más allá, implica participar, aportar valor a la sociedad o a su entorno, y que el entorno o la sociedad lo reconozcan.

Las personas son el centro de la estrategia empresarial: las plantillas son personas; los clientes y proveedores también son personas independientemente de las marcas que utilicen, detrás siempre hay personas; la sociedad está integrada por personas, todas con sentimientos y emociones, con necesidades y aspiraciones. Para que una empresa prospere y sea sostenible en el tiempo, debe preocuparse por su bienestar. Las personas son el corazón que late en cada logro y en cada éxito de cualquier empresa.

Si cuidamos a nuestros empleados, a nuestros clientes, a nuestros proveedores y a nuestros vecinos, todos ellos cuidarán de nuestro negocio, y seremos imbatibles.

Esto no es buenismo, es visión empresarial. Deberíamos tenerlo escrito en letras grandes a la entrada de nuestra empresa, y analizar cada trimestre qué hemos aportado de extraordinario a cada uno de ellos.

No conozco a nadie que no aspire a la prosperidad. La prosperidad es una aspiración universal. Y la empresa tiene la oportunidad, el deber y los medios para conseguir la prosperidad en los demás. Una empresa próspera que impacta positivamente en la sociedad, promueve el bienestar de sus empleados, remunera mejor a sus empleados y accionistas, paga sus impuestos (generando prosperidad social), crea riqueza e influye positivamente en su comunidad, creando bienestar y asegurando un futuro sostenible.

Hoy reconocemos a personas, empresas e instituciones que han logrado estos objetivos. Son ejemplos de lo que llamo “un buen o buena profesional”, una “buena institución” “una buena empresa” o una “gran empresa”, y no necesariamente por su volumen de facturación, sino porque son grandes en el sentido más noble de la palabra, por su impacto social. Incluso las PYMES pueden ser gigantes en su contribución a la sociedad. De hecho, las PYMES deberían ser los auténticos motores de la transformación social, pues ellas ocupan el 90% del empleo de nuestro país y están en todo el territorio nacional.

Las grandes empresas en volumen de facturación y empleados, las instituciones premiadas y los profesionales de éxito, tenéis la responsabilidad de ser el espejo, el ejemplo a seguir para las empresas más pequeñas, para otras instituciones y para los nuevos profesionales que se están incorporando al mercado laboral.

Una gran empresa, o institución, es aquella que, independientemente de su tamaño, deja una huella imborrable en la sociedad.

Estos valores que celebramos hoy han guiado mi vida. Promover y demostrar que es posible ser una empresa RESPONSABLE, y a la vez EXITOSA, ha sido mi misión. Desde nuestros inicios, ya hace 25 años, hemos defendido la mejora de la competitividad empresarial como fuente de bienestar social. La creación de la Fundación Alares, ahora Fundación Vivofácil, junto con la Fundación para la Diversidad y nuestro Centro Especial de Empleo, donde empleamos a más de 300 personas con discapacidad, han sido pilares fundamentales de esta misión.

Hemos demostrado que la responsabilidad social, no como un verso suelto sino integrada en todas las actividades de la empresa, no es solo un deber moral, es la más potente ventaja competitiva para alcanzar el liderazgo en cualquier empresa.

Conseguir que una empresa impacte socialmente en su entorno es la clave más poderosa para asegurar su éxito empresarial, es la esencia de la verdadera transformación de nuestra sociedad hacia un mundo mejor. Esa es la auténtica influencia de las empresas en mejorar nuestra sociedad de manera sostenible.

Todo esto es lo que significa para mi la palabra “EMPRESA”, en mayúsculas.

Agradezco de corazón a los premiados ser ejemplos, referentes en nuestro país. Vuestra dedicación y compromiso son un faro de inspiración. Enhorabuena por vuestros logros.

Me despido con un último apunte: Todo parece imposible, hasta que se consigue.

Gracias

Lecciones de liderazgo de «El Sistema»

Sigo impresionado con el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, obra social del Estado Venezolano consagrada al rescate pedagógico, ocupacional y ético de la infancia y la juventud, que ha alcanzado relevancia en el mundo entero, convertido en el mayor programa de responsabilidad social en la historia de Venezuela. 

Pude conocerlo y entender su valor, gracias al evento organizado por YPO, y celebrado el pasado martes 18 de junio en el espacio Medialuna de Madrid. Primero disfrutamos de la proyección del documental Tocar y luchar, un retrato emocionante sobre el Sistema, del director de cine Alberto Arvelo Mendoza, y seguidamente debatimos de liderazgo, cine y música, junto a Gustavo Dudamel, músico, compositor, director de la filarmónica de Nueva York; y Lila Rivas, una de las jóvenes protagonistas del documental y participantes del Sistema.

Durante el debate, magistralmente moderado por Guillermo Penso, se habló extensamente sobre José Antonio Abreu, el visionario fundador de El Sistema. Las historias y anécdotas sobre el maestro Abreu destacaron su enfoque único en la enseñanza musical y el liderazgo. Una de las lecciones más poderosas que se compartieron fue la insistencia de Abreu en que sus músicos enseñaran a otros. Este método no solo aseguraba la difusión de conocimientos musicales, sino que también fortalecía el sentido de comunidad y responsabilidad entre los participantes.

Pudimos entender la importancia de sistematizar la instrucción y la práctica colectiva de la música a través de orquestas sinfónicas y coros; del poder de la música como instrumento de organización social y de desarrollo humanístico.  El director Alberto Arvelo nos descubre en Tocar y luchar este método educativo para niños, que tiene a la música como la vía principal para evitar la exclusión social y favorecer el desarrollo humano e intelectual. Es un ejemplo de confianza en el ser humano, de cómo la pasión, entusiasmo, el optimismo y la fe mueven todas las montañas del crecimiento personal y colectivo.

Una de las anécdotas más inspiradoras del evento fue sobre la práctica de Abreu de evaluar a sus músicos no solo por sus habilidades, sino también por su capacidad de enseñar a otros. «Que me muestre el alumno lo que ha aprendido de ti, lo que le has enseñado», decía Abreu. Este enfoque asegura que el éxito de cualquier proyecto se mida por la capacidad de sus líderes de hacer crecer a sus pupilos. Es una lección de liderazgo aplicable a cualquier ámbito: el verdadero éxito se mide por el impacto que tenemos en los demás.

Qué manera más inteligente de crear, de hacer equipo y de crecer, exigiendo a otros que hagan crecer a sus pupilos. Que a uno le examinen por lo que es capaz de enseñar a otros es, sin duda, la mayor garantía de éxito de cualquier proyecto. Lo tenía bien claro, el creador del sistema: Si en cada pueblo hubiera una orquesta compuesta por los propios ciudadanos el mundo será un lugar más amable. Compartir este evento con amigos y compañeros de YPO fue especialmente significativo. La oportunidad de debatir sobre cómo liderar con eficacia y aprender de un ejemplo tan inspirador como El Sistema es invaluable. En un mundo donde a menudo nos enfocamos en resultados a corto plazo, iniciativas como esta nos recuerdan la importancia de invertir en el desarrollo humano y en el poder transformador de la educación y la cultura

El legado de José Antonio Abreu y El Sistema es un recordatorio de que la educación y la cultura pueden cambiar vidas y comunidades. Como líderes, tenemos la responsabilidad de crear oportunidades para que otros crezcan y prosperen. La música, con su capacidad para unir a las personas y superar barreras, es un poderoso ejemplo de cómo podemos utilizar nuestras habilidades y recursos para hacer del mundo un lugar mejor.

La jornada fue un recordatorio inspirador de las lecciones fundamentales de liderazgo: enseñar, empoderar, y crear comunidades de apoyo mutuo. Hacen falta más debates sobre cómo liderar con eficacia.

Iluminando vidas: el impacto de «La sociedad de la soledad

El 4 de junio pasado, viví una de las experiencias más conmovedoras de mi vida al asistir al estreno del documental «La Sociedad de la Soledad» en los Cines Callao de Madrid. Este proyecto, impulsado por la Fundación Vivofácil, de la cual tengo el honor de ser fundador y presidente de honor, se ha convertido en una misión profundamente personal para mí. Este documental no solo aborda la soledad no deseada, una epidemia silenciosa de nuestra época, sino que también refleja los valores y objetivos que hemos perseguido incansablemente a través de nuestro programa «Ilumina una vida».

La Fundación Vivofácil nació con el propósito de iluminar la vida de aquellos que se sienten aislados, desconectados y solos. La soledad no deseada es una realidad dolorosa que puede afectar a cualquier persona, sin importar su edad, género o situación económica. Nuestro programa «Ilumina una vida» busca ofrecer compañía y apoyo a quienes más lo necesitan, creando conexiones significativas que puedan transformar vidas. Ver cómo este documental da vida a nuestra misión ha sido una experiencia profundamente gratificante y emotiva para mí.

Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a los ocho valientes protagonistas del documental: Aurelio Barrón, Darko Perich, Miguel Aguilera, Alberto Domingo, Honorine Mangomo, Nerea Lorenzo, Moisés Escobar y David Mayou. Sus historias, cargadas de valentía y resiliencia, son el corazón de esta obra. Cada uno de ellos ha compartido su experiencia con la soledad de manera abierta y honesta, mostrando una fortaleza interior que me ha inspirado profundamente. Su capacidad para enfrentar la soledad de manera positiva nos ofrece lecciones valiosas sobre la resiliencia y la importancia de la conexión humana.

La creación de «La sociedad de la soledad» no habría sido posible sin la excepcional visión y talento de la productora Palamont y del director Rodolfo Montero. Rodolfo, con su sensibilidad y maestría cinematográfica, ha logrado capturar la esencia de nuestras historias, creando una obra que conmueve y moviliza. Su dedicación y compromiso con este proyecto son invaluables, y estoy profundamente agradecido por su contribución. Cada escena del documental refleja un cuidado y una pasión que son palpables, y su trabajo ha sido fundamental para dar vida a nuestra visión.

También quiero agradecer a Medialuna y en especial a Mercedes Pescador, por encargarse del guion y la comunicación del documental. Su trabajo ha sido fundamental para dar a conocer esta iniciativa y lograr que llegue a un público amplio y diverso. La campaña de comunicación ha sido excepcional, destacando la relevancia del tema y generando un impacto significativo en la sociedad. La forma en que han manejado la narrativa y la promoción del documental ha sido clave para su éxito, y estoy muy agradecido por su profesionalismo y dedicación.

No puedo dejar de felicitar a Cipri Quintas, presidente de la Fundación Vivofácil, y a Mar Aguilera, nuestra directora general. Su liderazgo y visión han sido el motor para la realización de este proyecto. Gracias a su dedicación y esfuerzo, hemos podido llevar a cabo una iniciativa que no solo sensibiliza sobre la soledad, sino que también ofrece soluciones y esperanza. Su compromiso con la misión de la fundación es inspirador y ha sido fundamental para el éxito de «La Sociedad de la Soledad».

Este documental es más que una obra cinematográfica; es un reflejo de una lucha personal y colectiva contra la soledad. Para mí, ha sido un viaje profundamente personal. He visto de cerca cómo la soledad puede afectar a las personas, he sentido su dolor y su desesperanza. Pero también he visto la increíble capacidad de los seres humanos para conectarse, apoyarse y superar juntos los momentos más oscuros.

Cada historia en el documental es un testimonio de la resiliencia humana y la importancia de la comunidad. Nos recuerda que, aunque la soledad pueda sentirse como un vacío insuperable, siempre hay esperanza y la posibilidad de conexión. Este proyecto ha reafirmado mi creencia en la misión de la Fundación Vivofácil y en el poder de «Ilumina una Vida». Seguiremos trabajando incansablemente para combatir la soledad y crear una sociedad más conectada y empática.

«La sociedad de la soledad» es un llamado a la acción para todos nosotros. Nos recuerda la importancia de la conexión humana y el poder de la comunidad para transformar vidas. Desde la Fundación Vivofácil, continuaremos trabajando para iluminar vidas y combatir la soledad no deseada. Agradezco a todos los que han sido parte de este viaje y espero que juntos podamos seguir haciendo una diferencia significativa en la vida de muchas personas.

Espero que todos puedan ver este documental y unirse a nuestra causa para construir una sociedad más solidaria y conectada.

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