Edad, tesoro empresarial: edadismo laboral en España

No es la primera vez que este asunto, el de la discriminación en los puestos de trabajo de los mayores de 55, ocupa espacio en mi mente y en mi blog. Será porque me siento parte de los que van creciendo y, también, porque he podido comprobar el valor y la necesidad urgente de integrar a todos, jóvenes y mayores, para generar riqueza y prosperidad.

Restar nunca ha sido rentable ni en la empresa ni en la vida. Mucho menos si lo que restamos es conocimiento y experiencia, armas imbatibles en cualquier organización empresarial.

Además del coste económico, de perder este talento senior, estamos provocando un daño emocional severo, no solo en los principales perjudicados, sino en los jóvenes en activo o en busca de empleo, que son los hijos o los nietos de los despreciados. ¿Cómo será de comprometido y activo aquel que ve cómo su padre o su madre, con apenas 55 o 60 años, se queda sin empleo y no vuelve a encontrar otro estando en plena forma?

Imagina el sufrimiento de este hecho: El 43% de las personas mayores de 55 años llevan más de dos años buscando trabajo con negativas constantes solo por su edad. ¿Cómo imaginas que se sienten?

Edadismo laboral: una discriminación silenciosa

El edadismo es un fenómeno más silencioso y aceptado socialmente que otro tipo de discriminación que, a menudo, acapara la atención mediática, como el causado por cuestiones de origen, creencias o género. Que no te quieran o que te rechacen por ser mayor es algo que, los propios perjudicados, llegan a asumir como algo habitual, que sucede, que no se cuenta pero se sabe, que se calla, que se asume, con resignación. Si algo nos da la edad es, tal vez, esa dosis de resistencia a la injusticia en la que asumimos los improperios de la vida con mayor perspectiva y sin gritos aparentes. La procesión va por dentro.

He oído en los últimos meses tanto a mujeres como a hombres de más de 55 (jóvenes por edad, mayores laboralmente hablando) de mi entorno en busca de empleo decir lo siguiente:

  • “Es normal, a partir de los cincuenta, ya no nos quiere nadie, y mucho menos siendo mujer”
  • “Llevo más de dos años buscando. Ya me han dicho que me olvide, que, o me hago autónomo, pagando mensualmente lo que no tengo solo por intentarlo, o no volveré a encontrar empleo”.

Cifras y efectos de la discriminación por edad

Según la Fundación Adecco, el 85% de los currículums de personas mayores de 55 años son desechados automáticamente. Según el Mapa de Talento Sénior 2021 de la Fundación Mapfre, somos 15,5 millones de personas los que superamos los 55 años, el 32 % de la población en España. Entre ellos, los activos laboralmente ascendemos a 4,1 millones de personas, el 18 % del total en España.

El paro en esta franja se cifra en 508.000 personas y se ha triplicado desde 2008, siendo especialmente elevado en mujeres. El porcentaje de autónomos tiende a incrementarse con la edad, como una vía de escape y solución irremediable.

El emprendimiento y la afiliación por cuenta propia se han convertido en un refugio para el talento sénior. Sin embargo, la incertidumbre inherente a semejantes actividades, puede acarrear estrés y severas dudas entre quienes se convierten en emprendedores o autónomos por obligación y no por vocación o deseo de desarrollar una idea de negocio.

Como empresario y contratador me veo en la obligación de lazar un alegato constante a favor de las personas con edad avanzada.

¡No se equivoquen, aprovechen el talento senior y su empresa y su cuenta de resultados, se lo agradecerá!

Estos trabajadores cuentan con una experiencia laboral y vital que pueden trasladar a los empleados más jóvenes, con un aplomo construido a través de los años, que resulta fundamental en determinadas áreas de cualquier negocio en las que se exige madurez, confianza, calidad y fidelidad, valores a menudo poco frecuentes en los trabajadores que comienzan su vida laboral.

Un camino duro por delante

El edadismo laboral está poniendo en riesgo el sistema económico. No exagero. Japón y España son las dos naciones que cuentan con la esperanza de vida más elevada. España es casi el país de la Unión Europea (solo nos supera Luxemburgo) con el menor porcentaje de mayores de 55 años activos.

Estamos desperdiciando nuestro tesoro más preciado. El talento senior es imprescindible para garantizar la sostenibilidad de las empresas y organizaciones, y en tiempos de crisis, son precisamente los mayores los que debemos proteger y formar e impulsar a los más jóvenes. Decirles, que la juventud, en realidad, no tiene ningún mérito propio, que se cura con la edad y que la edad guarda tesoros irrefutables: experiencia, sabiduría, paciencia y perspectiva de la vida.

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