La respuesta a Filomena: cuando las personas se siente orgullosas de su trabajo

¿Qué pensarías si te encontraras aislado en tu casa durante la borrasca de nieve más potente de los últimos cincuenta años? ¿Qué te pasaría por la cabeza si descubrieras que no tienes agua corriente porque se han congelado las tuberías, o te dieras cuenta de que te estás quedando sin las medicinas que necesitas sin falta? No insistiré en que te lo imagines, pues no es mi intención provocar ansiedad. Pero sí te invito a reflexionar sobre lo que sentirías, en cualquiera de esos apuros, cuando llamasen a tu puerta trayéndote ayuda. Esto es lo que hemos vivido con Filomena.

Filomena no fue la única con nombre propio

Merche, 78 años, con dificultad para desplazarse, la nevera vacía y medio metro de nieve ante su puerta. Se le saltaban las lágrimas cuando pudo recibir auxilio y provisiones sin tener que moverse de casa.

Félix, con dos niños de tres y siete años en casa, solicitó y consiguió ayuda técnica para reparar su calefacción.

Carla, madre de dos hijos, recibió asesoramiento médico para su bebé y solicitó la atención de un psicólogo.

Filomena ha sido un fenómeno tan peculiar que tardaremos en olvidarlo. Esquiadores y trineos por la Gran Vía madrileña, Toledo paralizada por el hielo o pueblos incomunicados en Castellón. La extensión de la borrasca, la intensidad de las nevadas y la persistencia de las bajas temperaturas superaron todas las previsiones. El número de personas necesitadas de atención se multiplicaba conforme transcurrían las horas. En tales momentos, cuando las circunstancias escapan a nuestro control, constatamos la importancia de contar con servicios de emergencia ágiles y bien coordinados.

Y mientras Protección Civil retiraba nieve y hielo de las calzadas y asistía a personas atrapadas en sus vehículos y el Cuerpo de Bomberos abría camino a las ambulancias y retiraba árboles tumbados por la nieve, muchas de las personas afectadas por la borrasca experimentaron un auxilio tal vez menos dramático en apariencia, pero no menos vital para ellas. Recordaron que, en momentos de necesidad, no están solas, y que una simple llamada de teléfono puede darle la vuelta a una situación preocupante. Y quienes les han dado respuesta, a pesar de las dificultades, se sienten profundamente orgullosos de haberlo hecho. Será algo más que no olvidarán, ni unos otros, de entre lo que nos trajo Filomena.

Bienestar físico y emocional, detrás de los servicios más demandados

¿Cuáles fueron los servicios más solicitados por los clientes de Alares durante la borrasca? Recordad que Filomena duró bastante más que su presencia en los partes meteorológicos. Después de la nieve nos tocó sufrir el hielo, y las calles se volvieron aún más desapacibles y peligrosas. Las fracturas a consecuencia de caídas llenaron las urgencias de los hospitales. Las cornisas cargadas de hielo se convirtieron en auténticas amenazas para los peatones. Y la circulación de vehículos tardó bastantes días en recuperar, poco a poco, la normalidad.

En un evento que hizo desplomarse al termómetro durante un par de semanas, se produjeron multitud de problemas relacionados con el agua corriente. En la ciudad de Madrid, numerosos afectados pidieron consejo e información para reclamar la solución de incidencias al Canal de Isabel II, al haberse quedado sin suministro por la congelación de los contadores o tuberías.

Otra de las preocupaciones más comunes en aquellos días de temperaturas bajo cero era la de poder mantener el hogar caliente. Por ello, en diversas zonas atendimos numerosas búsquedas urgente de fontaneros y técnicos especialistas en calderas, que se hallaban desbordados por las peticiones de asistencia.

Muchas personas pidieron ayuda en zonas catastróficas, en barrios, en casas o en poblaciones aisladas, con las calles, las carreteras y las vías de tren cortadas. Un servicio muy solicitado fue el de hacer la compra para personas mayores, aún más vulnerables a caídas y que no tuvieron que desplazarse para recibir en su hogar alimentos y medicinas.

Y, por supuesto, las consultas médicas y psicológicas atendidas a distancia por los profesionales de Alares fueron también muy frecuentes. Y es que cuando nos sentimos vulnerables somos presa fácil de accidentes y enfermedades. A veces, lo que más necesitamos en mitad de una borrasca es contar con alguien que nos reconforte, saber que no estamos solos.

Emociones positivas y recuerdos duraderos

Porque el calor humano logra fundir la nieve y es maravilloso poder contar, en momentos de crisis, con personas que nos apoyan. Los profesionales de Alares se llevaron, como un recuerdo imborrable, la gratitud de las personas a las que tuvieron el honor de atender, especialmente las más vulnerables. Una situación así se convierte en una vivencia inolvidable para ambos lados, el que presta el apoyo y el que lo recibe. Es algo que nos engrandece, nos dignifica y nos hace sentir orgullosos cuando sucede, como trabajadores y como seres humanos.

En Alares nos dedicamos desde 1999 al cuidado de las personas y sus familias, a aportarles los mejores servicios personales, cariño y atención, en cualquier rincón de la geografía española o portuguesa  con personal de nuestra propia plantilla, y trabajamos con las empresas para que puedan utilizarlos para atraer y fidelizar emocionalmente a sus clientes y a sus empleados con servicios necesarios, hoy más que nunca, en su vida diaria personal y familiar.

En mi libro autobiográfico ¡Quédate conmigo! 20 claves para enamorar a tus clientes… ¡y que se queden contigo! he querido compartir las experiencias vitales y profesionales de varias décadas que me han ayudado a definir las claves para atraer y fidelizar clientes y empleados con éxito. Hoy todos tenéis la oportunidad para ponerlo en práctica, nunca ha sido mejor momento. Un libro solidario que puedes adquirir en este enlace, e incluso regalar a tus empleados y clientes. Te lo dedicaré personalmente. Y si quieres escuchar el audiolibro narrado por mí mismo, lo tienes gratis en el mismo enlace.

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