Formación continua para superar la brecha de habilidades

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¿Podemos trabajar en un entorno digital? Esta es la pregunta que han tenido hacerse, durante los últimos meses, empresas y profesionales de todo el mundo. De su respuesta ha dependido, ni más ni menos, la continuidad de su actividad, y en muchos casos su viabilidad económica.

La crisis sanitaria ha acelerado la adopción de tecnologías y herramientas que llevaban tiempo implantándose en el mundo de la empresa, y ahora se han convertido en vitales. Esta aceleración ha subrayado la creciente brecha de habilidades digitales a la que se vienen enfrentando desde hace tiempo un gran número de organizaciones.

La inversión más rentable

Partimos de la base de que la formación y el conocimiento son siempre una inversión rentable para atraer y retener talento, aumentar la competitividad y mejorar la satisfacción laboral. Hablando como siempre desde mi propia experiencia, puedo asegurar que no dejar nunca de formarme ha hecho que me sintiera más libre, independiente y feliz. Gracias a todo lo que he aprendido he podido encontrar mejores soluciones para mis clientes, mis empleados y la sociedad en la que vivo, y doy por bien empleado todo el tiempo y dinero invertido.

También es cierto que en un contexto tan financieramente incierto como el actual puede tentarnos considerar el presupuesto de formación como algo prescindible. Esto, por supuesto, es siempre un error. Pero dejar de invertir en la formación de la plantilla en un momento tan crítico como este puede representar un coste inasumible para una empresa en el medio y largo plazo.

Tres áreas clave para mejorar

Lo importante, pues, es maximizar el retorno de la inversión. Ser capaces de enfocar la formación de manera que se pueda obtener de ella el máximo beneficio, tanto para la empresa como para el trabajador. Para ello toca, como siempre, observar y preguntar, para identificar claramente las habilidades y competencias que cada miembro de la plantilla necesita potenciar. Los detalles serán diferentes en cada caso, pero, en general, estas tres áreas van a resultar clave en cualquier organización:

  1. Manejo de herramientas digitales: para la gestión documental, comunicación con clientes y proveedores, ventas, gestión de recursos humanos, networking.
  1. Habilidades comerciales y de liderazgo en un entorno virtual: gestión de equipos, negociación con clientes y proveedores, habilidades directivas, presentaciones comerciales.
  1. Comunicación eficaz: expresión escrita, presentación oral, storytelling, lenguaje corporal. Son más importantes que nunca para que el entorno virtual no se convierta en barrera para la comunicación.

Pregunta, escucha y reflexiona

Es fundamental, como decía, observar, preguntar, escuchar y reflexionar. No dar nada por sentado, y hacer un esfuerzo por comprender la formación que cada empleado requiere para contribuir mejor a que la empresa alcance sus objetivos. Y cuando esta se le ofrezca, ha de estar adaptada a sus necesidades y tener una utilidad directa y de aplicación inmediata para cumplir sus metas. Por ejemplo, no sirve de nada enrolar al conjunto de la plantilla en un curso general sobre una herramienta informática que solo van a usar cotidianamente un 20% de los empleados, “por si acaso algún día les hace falta a los demás”.

Además del desperdicio de recursos que supone “matar moscas a cañonazos”, una formación que no se pueda aplicar de inmediato va a generar frustración y sensación de pérdida de tiempo y de esfuerzo. Es más productivo ser ágiles y flexibles a la hora de adaptar los recursos formativos a las necesidades particulares. Y, por supuesto la formación ha de ser accesible, y no se puede pretender que el trabajador tenga que elegir entre formarse y descansar, o entre adquirir una competencia y cumplir sus objetivos de producción. Es necesario ser capaces de acomodar objetivos y horarios para que el resultado sea positivo para todos.

No olvides la formación bonificada

En conclusión, en este momento es prioritario potenciar la formación de los trabajadores en las competencias y habilidades necesarias para desarrollar su labor en un entorno cada vez más digital.

Merece la pena tener en cuenta la opción de la formación bonificada para empresas, cuyos créditos de bonificaciones desaprovechan cada año muchas compañías. Esta alternativa puede contribuir muy positivamente y sin coste alguno a la estrategia general de formación de la empresa.

Desde Alares trabajamos para ayudar a las empresas a atraer y fidelizar emocionalmente a sus empleados y clientes.

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