Liderazgo en la “nueva normalidad”: potenciar la empatía para retener talento

Las soft skills o habilidades “blandas” son el conjunto de rasgos de la personalidad que caracterizan las relaciones de una persona dentro un medio. Complementan a las hard skills (“duras”, o técnicas) para hacer posible un desempeño laboral productivo. En el caso que nos ocupa, un liderazgo eficaz, capaz de atraer y retener talento y de sacar lo mejor de un equipo. Entre ellas destacan la flexibilidad (facilidad para adaptarse y aprender ), la capacidad para trabajar en equipo, o la integridad. Estas habilidades pueden entrenarse, y merece la pena dedicar un tiempo a estudiar bien el tema y analizar cada una de ellas y sus implicaciones. Pero hoy quiero centrarme en una que considero imprescindible para cualquier persona en una posición de liderazgo: la empatía.

Empatía: comprender para actuar en la nueva realidad

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona, comprender cómo se siente y a qué retos se enfrenta para desarrollar su potencial. Este conocimiento permite a un líder pasar a la acción y tomar las medidas precisas para satisfacerlas. La empatía es, así, el primer e ineludible paso para una gestión de equipos eficaz y el establecimiento de relaciones profesionales ricas y duraderas.

Durante los meses de confinamiento la realidad laboral ha cambiado, y este cambio va a perdurar en la “nueva normalidad” que ahora inauguramos. La adopción masiva y acelerada del teletrabajo, la puesta en marcha de nuevas medidas de higiene y prevención para el retorno seguro a los centros de trabajo o la flexibilidad laboral son circunstancias que van a seguir acompañándonos y definiendo nuestra vida en el medio y largo plazo.

Esta nueva realidad, a la que todos seguimos esforzándonos por adaptarnos, ha generado a su vez nuevas necesidades. Es vital que los profesionales responsables de la gestión de equipos sean conscientes de ellas y puedan darles una respuesta eficaz, yendo más allá de lo que marca la ley.

Comunicación y presencia

Para practicar la empatía es preciso comenzar por la escucha activa. La distancia física no implica ausencia, y gestionada adecuadamente no ha de suponer un obstáculo para una comunicación efectiva. Abriendo estas vías de comunicación y haciéndose presente en el día a día de su equipo, un líder toma conciencia de la realidad de las personas a su cargo.

Se da cuenta de que la curva de aprendizaje de una herramienta digital puede hacerse menos empinada si se ofrece soporte. Comprende que un aumento de la productividad puede depender de algo tan sencillo como la capacidad de trabajar una hora seguida sin interrupciones. Que a medio metro fuera del cuadro que capta la cámara se acumulan las tareas del hogar, o se impacientan los pequeños con sus deberes. 

Anticipar y responder para contar con los mejores

Esta conciliación de la vida familiar y laboral es un aspecto clave al que prestar atención, ya que jugará un papel cada vez más importante en la atracción y retención de talento. Las compañías que sean capaces de ofrecer las mejores condiciones contarán con ventaja a la hora de iniciar y mantener relaciones laborales duraderas y fructíferas. Así, anticipar y responder a las necesidades de los empleados más allá de lo que prescribe la ley será imprescindible para atraer y retener talento en la “nueva normalidad”.

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