Superar los sesgos inconscientes para fomentar la diversidad en el entorno laboral

¿Piensas que eres una persona de mente abierta y sin prejuicios? ¿Totalmente ecuánime a la hora de relacionarte con tus compañeros de trabajo, o con los candidatos a los que evalúas? ¿Consideras imposible que tu cerebro, en más ocasiones de las que puedes imaginar, “vaya por libre? ¿Que te empuje a decisiones y actitudes con un impacto negativo en los que te rodean?  Pues quizás te equivoques. Sócrates ya decía aquello de “conócete a ti mismo”, y aunque no sea sencillo, es un esfuerzo necesario. ¿Qué son los sesgos inconscientes y qué obstáculos ponen en el camino hacia un entorno laboral diverso?

Los sesgos inconscientes: insidiosos atajos mentales

El ser humano es una criatura complicada. Poseemos un cerebro brillante capaz de establecer un discurso lógico para resolver cuestiones complejas, bien sea de problemas teóricos o de asuntos prácticos. Sin embargo, este mismo cerebro a menudo opera mediante “atajos” totalmente inconscientes. Estos existen para facilitar la interminable y agotadora tarea de toma decisiones a la que nos enfrentamos cada día. Daniel Kahneman lo explica muy bien en “Pensar rápido, pensar despacio”: a los seres humanos se nos da fatal pensar estadísticamente precisamente porque nuestra toma de decisiones en el día a día está influida por una larga serie de sesgos cognitivos.

Estos “atajos” mentales son los sesgos inconscientes. Son aún más insidiosos que los estereotipos ya que estos, al menos, están en la superficie. Al verbalizarse, son más fáciles de detectar y combatir. Los sesgos inconscientes, sin embargo, mueven los hilos de nuestras decisiones desde la sombra. Por eso, cada uno de nosotros (sí, todos tenemos sesgos; todos somos humanos) debe hacer un esfuerzo de autoconocimiento para sacarlos a la luz. Solo así podremos evitar que influyan de manera negativa en nuestras relaciones con los demás.

Cinco sesgos a los que prestar atención en el entorno laboral

1. Afinidad: las personas tendemos a conectar mejor y más rápidamente con aquellos que comparten nuestros intereses, han tenido experiencias similares, o, por poner un ejemplo, han estudiado en las mismas instituciones. Al seleccionar candidatos para su integración en un equipo de trabajo, es muy fácil dejarse llevar por este sesgo y justificarlo conscientemente. El candidato, que hemos identificado como alguien similar a nosotros, encajará bien con la “cultura de la empresa”.

Puede ser, pero, ¿estamos teniendo en cuenta la diversidad como factor de crecimiento? Cuidado con el sesgo de afinidad: cada persona es única y aporta un valor único. Pensemos más en “sumar” que en meramente “encajar”.

2. Anclaje: las primeras impresiones cuentan, y mucho. La psicología las ha estudiado largo y tendido: cómo las formamos, a qué velocidad lo hacemos, de qué dependen… Es un tema sin duda fascinante. Pero estas primeras impresiones pueden alimentar el sesgo inconsciente del anclaje. Esto sucede cuando nos aferramos a algún aspecto en concreto y lo situamos en la base de todas nuestras opiniones y decisiones posteriores que atañen a una persona.

Este anclaje puede originarse en elementos absolutamente triviales. Sin embargo, se quedan grabados en nuestra mente y colorean toda nuestra experiencia posterior. Recapacitando sobre ello seguramente nos vendrá a la cabeza algún ejemplo vivido en el lugar de trabajo. Hagámoslo mejor la próxima vez.

3. Conformidad: o el famoso comportamiento de rebaño. Los seres humanos tenemos tendencia a actuar de maneras similares a las personas a nuestro alrededor, independientemente de nuestras opiniones o pensamientos propios. Nos identificamos con el grupo y expresamos opiniones y actitudes de manera que no generemos discordia con la mayoría.

Este sesgo es un gran enemigo de la diversidad en el lugar de trabajo, ya que obstaculiza la participación de personas que tienen mucho que aportar. Sus ideas y opiniones pueden quedar amordazadas por la presión del grupo.

4. Edad: este sesgo es, tristemente, un clásico en el mundo laboral. Inconscientemente, tendemos a pensar que las personas de más edad trabajan de manera menos eficaz. Que no son capaces de seguir el ritmo de los más jóvenes, o que tienen mayores dificultades de adaptación a nuevos procesos y herramientas. Este sesgo provoca una pérdida imperdonable de talento senior en las organizaciones. Como tal, es un obstáculo terrible a la diversidad en las empresas, fuente de innovación y prosperidad.

¿Cuántas veces hemos tomado este “atajo” sin ser conscientes de ello, al conocer a un candidato o a un nuevo compañero de trabajo? Debemos y podemos hacerlo mejor.

5. Género: otro clásico, del que por mucho que oigamos hablar y estemos prevenidos del daño que hace a la diversidad en el mundo laboral, seguimos siendo presa inconsciente en mayor o menor medida. A lo largo de nuestra vida hemos ido interiorizando sin darnos cuenta falsedades tóxicas sobre la menor capacidad de la mujer en determinadas áreas, su mayor fragilidad o su menor compromiso.

Hasta que no hagamos un esfuerzo honesto de autoconocimiento no seremos capaces de romper ese techo de cristal, una verdadera vergüenza para nuestra sociedad.

Superar los sesgos: responsabilidad y educación

Para contrarrestar el efecto insidioso de los sesgos inconscientes, pues, lo primero que necesitamos es tomar conciencia de que existen en cada uno de nosotros, con una reflexión personal y una educación adecuada. Debemos meternos en la cabeza que las personas somos iguales en derechos y distintas de manera individual, sin importar la raza, capacidades, género, edad, religión, sexualidad…

Una mayor diversidad asegura que disfrutaremos de acceso a opiniones y sensibilidades distintas que solo contribuirán a enriquecernos, a mostrarnos puntos de vista novedosos y a ponernos en el buen camino para convertir nuestra sociedad en un lugar mejor para vivir.

En el entorno laboral, la diversidad representa creatividad para responder a los retos que afrontan las empresas, ocasiones para aprender y enseñar, entre todos, a enfrentarnos a las vicisitudes de nuestra labor.

Es muy importante que las empresas perseveren en esta labor de educación. Aceptar y fomentar la diversidad laboral consigue que las empresas incrementen su productividad. Disminuyen los conflictos internos y aumenta el orgullo de pertenencia al comprobar los empleados que se les aprecia por quienes son como personas, únicas y valiosas en sus diferencias.

Celebrar la diversidad

Por fortuna, las autoridades europeas son un motor de empuje de la diversidad y efectúan una gran labor en este sentido, lo cual apoyamos desde la Fundación para la Diversidad. Hoy jueves 27 de mayo, de 12 a 14 horas, la Fundación para la Diversidad y la Representación en España de la Comisión Europea celebran el Mes Europeo de la Diversidad. Lo hacen con un evento online con charlas de expertos, compromisos empresariales, una actuación musical, y la presentación de un Curso sobre Sesgos Inconscientes. No te quedan excusas para perdértelo, puedes acceder desde aquí.  Que lo disfrutes.

En Alares nos dedicamos desde 1999 al cuidado de las personas y sus familias, a aportarles los mejores servicios personales, cariño y atención, en cualquier rincón de la geografía española o portuguesa  con personal de nuestra propia plantilla, y trabajamos con las empresas para que puedan utilizarlos para atraer y fidelizar emocionalmente a sus clientes y a sus empleados con servicios necesarios, hoy más que nunca, en su vida diaria personal y familiar.

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