Inspirar, motivar y cuidar en una Navidad atípica

Quién nos iba a decir, cuando el pasado diciembre hacíamos balance del 2019 y nos preparábamos para recibir al nuevo año, que el 2020 terminaría siendo uno de los más complicados que nos tocaría vivir. Hemos tenido que plantar cara a un problema inesperado, una enfermedad cruel con los más vulnerables y devastadora en lo económico. En la prueba, hemos demostrado de lo que somos capaces: dejando a un lado algunos comportamientos irresponsables, familias y empresas (personas, siempre personas) han reaccionado como cabía esperar, esforzándose para proteger, cuidar y arropar a los suyos y luchando para continuar en pie. En estas fechas, cuando toca de nuevo comenzar a hacer balance mientras miramos hacia delante, no olvidemos lo positivo. Hay mucho de lo que sentirnos orgullosos, y también mucha esperanza que compartir.

Año de locos. Y de héroes

En marzo cayó sobre nosotros una losa en forma de virus. El miedo se extendió a la población, confinada en hogares convertidos casi en bunkers, haciendo lo posible por evitar un contagio que parecía inminente. Entonces tomamos conciencia de la importancia de las “actividades esenciales”, un concepto con el que nos familiarizamos rápidamente. Profesionales médicos, sanitarios y de farmacia, trabajadores del sector de Servicios Sociales y Ayuda Personal a Domicilio, de la alimentación, transportistas, fuerzas de seguridad, profesionales de las telecomunicaciones y otros muchos trabajadores cuya labor a menudo pasábamos por alto y que con sus esfuerzos redoblados permitieron a la ciudadanía quedarse en casa para frenar la circulación del virus.

Durante aquellas semanas confirmamos lo que ya sabíamos: en momentos críticos, lo más importante es poder cuidar a los que más lo necesitan. Ser parte de la solución a sus problemas y dar sin pedir nada a cambio. Los voluntarios y psicólogos que han atendido (y continúan atendiendo) la línea gratuita de acompañamiento emocional de Ilumina una vida (de la ONG Fundacion Alares) lo saben bien, y no olvidarán el cariño dado y recibido en cada llamada. Cada persona que ha podido recibir sus medicinas o su compra a domicilio cuando quedarse en casa equivalía a mantenerse a salvo de la enfermedad tampoco olvidarán fácilmente a aquellos que lo han hecho posible.

Lo logrado por tantos héroes será recordado para siempre por quienes se beneficiaron de sus cuidados. Dejó un poso de agradecimiento en ellos mismos, al recibir de vuelta tanto cariño. Una inspiración para todos nosotros, que no ha de caer en el olvido y que haríamos bien en recordar en estas fechas.

Cuidar más que nunca en la nueva normalidad

Esta etapa ha puesto de relieve la enorme plasticidad del ser humano. Aunque algunas personas continúan petrificadas por el miedo, la mayoría ha asumido lo que sucede y ha procurado reanudar su vida con la máxima normalidad. Echamos de menos los besos, los abrazos, el contacto cercano con los conocidos, y tiramos hacia delante. ¿Cuántos consejos te han dado para evitar que te contagies? ¿A cuántas personas, familiares tuyos o no, has ayudado de algún modo en estos meses? ¿A cuántas más querrías cuidar, si tuvieras la oportunidad de hacerlo? En general, nos hemos unido más que nunca ante la epidemia, dando importancia a lo que de veras la tiene.

En cuanto al tejido empresarial, circulan previsiones terroríficas sobre la debacle económica en ciernes. Sin embargo, me pregunto: si a los economistas les hubieran puesto como ejercicio teórico lo que ha sucedido, ¿habrían acertado con la resiliencia que han mostrado multitud de empresas? ¿Podrían adivinar la reconfiguración de otras, que se han reinventado para mantener su presencia en el mercado? Dudo mucho que hubieran podido prever ni la mitad de lo que se ha logrado, a base de esfuerzo, creatividad y tesón.

El sector empresarial, indispensable para el funcionamiento de la sociedad, se ha comportado de manera admirable, haciendo frente a los malos tiempos con un ingenio asombroso y solidaridad inimaginable. Identificar casos cercanos de cambio positivo puede ser una buena manera de compartir algo de optimismo con fundamento en las conversaciones navideñas.

Cambio positivo, nuevas oportunidades

Parece que atisbamos ya el principio del fin de la pandemia, de la mano de las tan ansiadas vacunas que ya se están comenzando a suministrar. Por supuesto, las medidas para cuidarse y cuidar a los demás no van a desaparecer de la noche a la mañana, pero con el tiempo llegará un momento en que puedan comenzar a adaptarse a una inmunidad más extendida.

El tejido económico tendrá que sacudirse, deshacerse del dolor económico y de empleo sufrido,  y aprovechar las oportunidades de negocio que se generarán cuando, por fin, podamos comenzar el retorno a la normalidad, habiéndonos quedado, por supuesto, con lo mejor y más útil de lo que hemos aprendido en estos meses. Algunas cosas no van a volver a ser como eran antes, pero eso no quiere decir que no puedan ser mejores, más rentables, con mayor creación de valor y más beneficiosas para todos.

Un futuro prometedor

El futuro promete. Tendremos una resaca de la pandemia y consecuencias duras de soportar para demasiadas familias. El tiempo restañará las heridas, como siempre hace. Mientras tanto, debemos extremar las precauciones y no relajarnos en un momento clave como el de estas fiestas. Cuidarnos representa cuidar a nuestros seres queridos, y si eso significa vernos a distancia o no tocarnos, hagámoslo. La Navidad es un momento excepcional para regalar un cuidado exquisito a quienes más queremos. Para imaginar todos juntos qué haremos cuando el virus sea cosa del pasado. Y para aceptar la promesa que nos ofrece el futuro.

En Alares nos dedicamos desde 1999 al cuidado de las personas y sus familias, a aportarles los mejores servicios personales, cariño y atención, en cualquier rincón de la geografía española o portuguesa  con personal de nuestra propia plantilla, y trabajamos con las empresas para que puedan utilizarlos para atraer y fidelizar emocionalmente a sus clientes y a sus empleados con servicios necesarios, hoy más que nunca, en su vida diaria personal y familiar.

En mi libro autobiográfico ¡Quédate conmigo! 20 claves para enamorar a tus clientes… ¡y que se queden contigo! he querido compartir las experiencias vitales y profesionales de varias décadas que me han ayudado a definir las claves para atraer y fidelizar clientes y empleados con éxito. Hoy todos tenéis la oportunidad para ponerlo en práctica, nunca ha sido mejor momento. Un libro solidario que puedes adquirir en este enlace. e incluso regalar a tus empleados y clientes en estas fechas. Te lo dedicaré personalmente. Y si quieres escuchar el audiolibro narrado por mí mismo, lo tienes gratis en el mismo enlace.

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