Un mundo mejor

Este premio que recibo de la Asociación de Mujeres para el Dialogo y la Educación,  y que recibo con especial ilusión, para mí, es el reconocimiento del trabajo de las fundaciones de las que tengo el honor de ser Presidente, Fundación Alares y Fundación para la Diversidad, ya que desde ellas nace nuestra filosofía de defensa de la igualdad. Igualdad en todas las vertientes. Si doy un paso más, incluso puedo decir que no solo es una cuestión de igualdad. No hay dos personas iguales, ni dentro del mismo género ni fuera de el. Por ello, me gusta verlo como una cuestión de diversidad. Una organización, económica o no, deberá ser tan diversa como el ámbito en el que se desenvuelva.

Con una mayor diversidad, viene un aumento en las perspectivas. Personas de diferentes orígenes religiosos, culturales, nacionales o raciales pueden tener diferentes experiencias y ofrecer perspectivas únicas sobre la solución de problemas. Estas nuevas perspectivas e ideas pueden ayudar a las empresas a crecer y expandirse en emocionantes nuevas direcciones. Esas direcciones se transforman en resultados y esos resultados se consiguen por las personas sin tener en cuenta cuestiones de género.

Siempre me gusta poner datos sobre la mesa, y este es uno muy significativo. Sólo el 17,8% de los miembros de los consejos de administración, de las principales compañías europeas que cotizan en Bolsa, son mujeres, según  datos de la Comisión Europea del pasado mes de octubre. A pesar de la evolución desde hace 10 años, cuando la presencia femenina en los consejos de las empresas de los Estados miembros apenas suponía el 8,5%, aún es largo el camino que queda por recorrer en materia de igualdad. A pesar de que el 60% de los titulados universitarios europeos son mujeres y de que varios estudios apuntan los beneficios de que exista pluralidad en los órganos de dirección empresariales, las deficiencias en materia de igualdad persisten.

En España las empresas no están obligadas a incorporar un determinado porcentaje de mujeres en sus consejos de administración. La Ley de  Igualdad recomienda que las compañías busquen un equilibrio y plantea que en 2015 al menos el 40 % de los miembros de estos órganos sean mujeres. Pero las compañías no son penalizadas si incumplen este precepto. En España hay muchísimas, excelentes profesionales, y es vital tener claro que la diversidad siempre funciona, a todos los niveles.

La realidad de los escenarios económicos actuales nos muestra a la mujer como un recurso humano proactivo y de mucha importancia en la actualidad, especialmente la formada en las universidades para ejercer cargos gerenciales.

De aquí, que no nos debe sorprender, que en las universidades el número de mujeres optando a licenciaturas sea mayor que el de los hombres.

Las mujeres tienen que hacer frente a difíciles obstáculos para alcanzar su ambición de vivir una vida digna en la cual se integren perfectamente su rol profesional y su papel de madre, esposa y ciudadana. Y es necesario romper con ello. Para poder conseguir una plena integración y armonía, deben dar paso a un nuevo concepto de éxito que comprende libertad y flexibilidad en las culturas corporativas y las estructuras sociales.

Las mujeres han perdido el temor a desarrollar su nivel de competencia. La mujer ha venido adquiriendo seguridad en ella misma, en lo que es capaz de hacer. Su incorporación al trabajo ha motivado uno de los cambios más profundos, por lo que se hace necesario configurar un sistema que contemple las nuevas relaciones surgidas y un nuevo modo de cooperación y compromiso entre mujeres y hombres que permitan un reparto equilibrado de responsabilidades en la vida profesional y en la privada.

Hay que romper con el prejuicio de que la mano de obra femenina es más cara y menos productiva precisamente debido a la necesidad que las mujeres tienen de compatibilizar su trabajo y las responsabilidades familiares asignadas. Sin embargo, el camino para conseguirlo no es facilitar a las mujeres la compatibilización Conciliación de la vida personal, familiar y laboral, si no que la única efectividad real es la ruptura con la asignación de roles; al igual que las mujeres se han integrado en el mundo de la producción, los hombres deben asumir sus responsabilidades familiares y, para ello, se hace necesaria la adopción de medidas que tengan como objetivo impulsar el reparto de las mismas.

Los cambios que se están produciendo en las formas de vida familiares, en los roles que tradicionalmente han desempeñado hombres y mujeres, están afectando a la organización social haciendo necesaria la búsqueda de nuevas fórmulas, para atender a las nuevas necesidades de las personas y de los colectivos.

La conciliación de la vida personal, familiar y profesional, por tanto, es algo que afecta tanto a las mujeres como a los hombres, porque el tiempo es el mismo para todas las personas. Sin embargo, las mujeres tienen más dificultades para hacer compatibles las demandas que exige el ámbito de lo profesional y el ámbito privado a lo largo de toda la vida. Y aquí es donde tenemos que tomar verdadera conciencia y mostrar soluciones desde las propias organizaciones para que estas dificultades desaparezcan.

La conciliación es necesaria porque el número de madres que tienen un empleo ha aumentado pero también porque los padres tienen el derecho y la responsabilidad de la atención y educación de sus hijos e hijas, de manera que es necesario dar soluciones que les permitan repartir y compartir las obligaciones y aspectos de la vida familiar y oportunidades del trabajo remunerado, para que la igualdad de oportunidades se aplique tanto a las condiciones de vida como a las condiciones de trabajo.

Como decía antes creo que solo es una cuestión de apoyo, sino de conciencia. Hemos avanzado mucho en materia de conciliación pero también es mucho lo que queda por hacer. La conciliación efectiva no será posible si todas las personas no pueden beneficiarse de servicios asistenciales básicos para su desarrollo, personal y profesional, como los dirigidos a la atención de niños,  cuidados de mayores, o de familiares enfermos.

Como decía al principio, este es parte del trabajo que desarrollamos impulsado por nuestras dos Fundaciones, Fundación Alares y Fundación para la Diversidad. Es nuestra filosofía y nuestra razón de ser, donde para nosotros es vital dejar que las mujeres se superen así mismas, tratándolas con el respeto que merecen, ya que la mujer es la clave para la armonía de la sociedad y su importancia es vital para el equilibrio de la humanidad. En conclusión, las mujeres han avanzado muchísimo en cuanto a inserción en el campo laboral se refiere, pero ya es hora de que asuman una posición de mayor liderazgo en sus respectivas organizaciones. En un mundo generalmente dominado por hombres, y dadas las circunstancias actuales que requieren de medidas y cambios urgentes para un nuevo reordenamiento mundial, las mujeres van a jugar un rol fundamental, que conlleve a tener en un futuro, mejores organizaciones, y en sí un mundo mejor.

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