Tres claves para potenciar (y comunicar) la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en los tiempos del COVID-19

Comunicar

Ya hemos hablado en otras ocasiones de cómo las empresas y profesionales que se limitan a hacer el esfuerzo mínimo necesario para operar dentro de la legalidad están condenadas a desaparecer más pronto que tarde. Esto se debe a que los ciudadanos-consumidores exigen hoy mucho más que un producto o servicio ajustado a sus necesidades: quieren saber que la empresa que está detrás de él es socialmente responsable y está contribuyendo al bienestar de la comunidad. La crisis actual ha prestado más fuerza si cabe a esta afirmación, y nos conviene hacer un esfuerzo extra para estar a la altura de las circunstancias, tanto a la hora de actuar como de comunicar.

Encuentra a quien puedes ayudar mejor que nadie, y actúa

Entonces, ¿qué puedes hacer tú, mejor que nadie, para mejorar la vida de los que te rodean? Esa es la primera pregunta que debes responder, pensando tanto en el corto como en el largo plazo (piensa en el presente, pero comienza ya a reflexionar sobre las nuevas estrategias de RSE a desarrollar). Si miras a tu alrededor comprobarás que, en estas circunstancias tan inciertas, por desgracia abundan las oportunidades para intervenir. Elige aquellas en las que tus competencias te permitan marcar una diferencia, analiza bien a qué puedes comprometerte (y asegúrate de que tu compromiso sea sostenible), y ponte a trabajar.

Las posibilidades para llevar esto a la práctica son infinitas, y cualquier empresa, grande o pequeña, podrá encontrar maneras efectivas de contribuir a la sociedad con acciones responsables. A continuación, enumero tres puntos que me parece clave tener en cuenta en este proceso.

1. La responsabilidad social comienza dentro de la organización

No olvides que tu primera responsabilidad es la que tienes hacia tu equipo. Ni que decir tiene que su seguridad debe estar garantizada y, una vez más, no nos ciñamos exclusivamente a lo que demanda la ley. Escucha a tu equipo, establece canales de comunicación consistentes y determina de qué maneras puedes mejorar sus circunstancias laborales y vitales. Todos estamos haciendo un esfuerzo adicional para adaptarnos a nuevas maneras de trabajar (y de vivir), y necesitamos empatía, comprensión y flexibilidad. Si tu equipo siente que puede confiar en ti en estos momentos, también estará dispuesto a apoyar las acciones socialmente responsables dirigidas a públicos externos que lideres.

2. El protagonista NO eres tú

El autobombo nunca es recomendable, pero en las circunstancias actuales es más que tóxico, así que mantente bien alejado de él. Céntrate en comunicar tus acciones de manera simple, directa y enfocada al objetivo. No te recrees narrando tu papel; pon el énfasis en los beneficios obtenidos y las maneras concretas en que están mejorando la vida de las personas a las que se dirigen. Esa es la única información que interesa. No se trata de presumir de lo que has hecho, ni de darle más importancia de la que tiene, sino de comunicar de manera honesta y humilde. Deja que el público saque sus propias conclusiones. Si lo estás haciendo bien, estas serán positivas.

3. Actuar para mejorar el mundo, comunicar para inspirar más cambio

En estos momentos todos necesitamos urgentemente buenas noticias que nos ayuden a ver la luz al final del túnel, y personas ayudando a personas es una de las mejores que podemos comunicar. Además de alegrar un poco el día de quien la recibe, este tipo de información puede tener el efecto de inspirarle a buscar la manera de aportar su propio granito de arena para mejorar la vida de alguien. Este “efecto dominó” de acciones responsables, tanto a nivel individual como corporativo, puede llegar a tener un gran impacto en la sociedad. No subestimes este potencial motivador a la hora de comunicar lo que estás haciendo para mejorar la sociedad.

En mi libro ¡Quédate conmigo! 20 claves para enamorar a tus clientes… ¡y que se queden contigo! he querido compartir las experiencias vitales y profesionales de varias décadas que me han ayudado a definir las claves para atraer y fidelizar clientes con éxito. Hoy todos tienen la oportunidad para ponerlo en práctica, nunca ha sido mejor momento. Puedes encontrar más información en este enlace.

Oportunidades para crecer (también en los tiempos del coronavirus COVID-19)

océanos azules

Desde hace casi veinte años Joaquín regenta un puesto de frutas y verduras en una pequeña galería de alimentación de barrio. La mayoría de los clientes que frecuentan el puesto de Joaquín son personas de edad avanzada que en estos tiempos de COVID-19 deberían salir a la calle lo menos posible, pero no a costa de descuidar su alimentación. ¿Cómo pueden reforzar su sistema inmunitario sin arriesgar un contagio?

Varios supermercados cuentan con aplicaciones para hacer la compra online. Sin embargo, el cliente medio de Joaquín se lo pensaría más de dos veces antes de lanzarse a esa aventura. Descargar una aplicación, instalarla, crear una cuenta de usuario, introducir datos de pago… demasiada complicación. Cuando comenzó el confinamiento, Joaquín decidió ofrecer a sus clientes entregas a domicilio gestionadas a través de WhatsApp. Esta aplicación ya la tienen instalada y la dominan perfectamente, y les resulta sencillo enviar un mensaje con la lista de la compra y recibir otro informando del importe y del día en el que se les va a entregar. Pueden pagar en efectivo en el momento de la entrega, y comer fruta y verdura fresca procedente de un comercio de proximidad sin riesgo de contagio ni colas interminables. Y, además, Joaquín nunca se olvida de añadir un poco de perejil.

Manzanas rojas, océanos azules

Hasta ahora su frutería es la única del barrio que ofrece este servicio, y está teniendo tan buena acogida que la semana pasada se quedó sin producto antes de lo esperado. Además, hace unos días contrató a otro repartidor para poder atender todos los pedidos, que están empezando a llegarle de lugares cada vez más alejados de su zona de influencia. Resulta que sus clientes son más adeptos al WhatsApp de lo que él pensaba, y su contacto viaja libre por grupos de familiares y de amigos.

Joaquín no ha leído el libro Blue Ocean Strategy (Estrategia del océano azul) ni conoce a W. Chan Kim y Renée Mauborgne, los profesores de la Escuela de Negocios INSEAD que lo publicaron en 2005. Sin embargo, instintivamente ha reconocido una oportunidad para crear un nuevo espacio para el consumo. Esto le ha permitido aumentar su facturación y generar empleo en una situación económica incierta. Ha conseguido apartarse del océano rojo en el que competía con el resto de puestos de la galería y el supermercado vecino, cuyos precios a menudo era imposible igualar. Ahora se mueve en uno de esos océanos azules: el de clientes dispuestos a asumir un pequeño porte para que el frutero de su barrio les sirva a domicilio, y está descubriendo que los peces en este caladero son cada vez más abundantes.

Observar, entender y actuar

Igual que Joaquín, yo también apliqué sin conocerla la teoría del “Océano azul”, incluso muchos años antes de que fuera publicada por esos ilustres profesores. Hace ya 30 años, a base de mucho escuchar y esforzarme por entender lo que pedía el mercado, pude comenzar a ofrecer a las empresas lo que estaban demandando: servicios para gestionar sus necesidades de contratación de personal temporal para que se pudieran adaptar fácilmente a los picos y valles de su actividad productiva. No fue sencillo, era algo entonces totalmente novedoso y desconocido, pero siempre mantuve la fe en el proyecto y no dejé de buscar hasta que encontré la mejor fórmula para ser realmente útil a mis potenciales clientes. Era un mercado nuevo en el que crecer, y eso fue lo que hice con Alta Gestión durante los siguientes veinte años, llegando a ser el mayor grupo español del sector, con más de 25.000 empleados, de la gestión profesional de la temporalidad laboral y de los procesos externalizables dentro de las instalaciones de la propia empresa.

Un proceso similar de atenta observación surgido de una experiencia personal, (un grave accidente de coche y su posterior dura recuperación) me llevó años después a reconocer una nueva necesidad: la que tenían las personas que sufrían algún tipo de accidente o estaban enfermas y sus familias de recibir una atención continuada, las 24 horas y en cualquier lugar de España. Hasta ese momento nadie se estaba ocupando de paliar esa necesidad, y así, en 1999, nació Alares, con el objetivo de ofrecer servicios innovadores para cuidar en el día a día a personas con algún tipo de dependencia y a sus familias.

Siempre las personas

Y Alares fue evolucionando con su oferta, siempre innovadora año tras año, siempre buscando “océanos azules”. Adaptamos esos servicios de asistencia personal y domésticos, ahora ya para todas las edades, a que fueran la principal herramienta estratégica de las empresas para fidelizar tanto a sus empleados y colaboradores como a sus clientes, regalándoles servicios tan necesarios y emocionales como son el cuidarles a ellos y sus familias cuando lo necesitan. Algo extraordinariamente útil, innovador y diferenciador hoy en día con la situación social que vivimos del COVID-19, y viviremos durante largo tiempo con el Post-COVID.

No olvidemos nunca que detrás de cualquier empresa, cliente, empleado o proveedor, solo hay personas, siempre son PERSONAS. Y ese tiene que ser nuestro foco estratégico, pues ellas son las que decidirán en estos próximos años que empresas sobrevivirán o saldrán reforzadas y cuales desaparecerán. No invertir en ello o escatimar ahora en hacerlo es un grave error. ¡Lamentablemente nos encontraremos con grandes sorpresas inimaginables!

Nada es (azul) para siempre

Es importante tener en cuenta que pocos “océanos azules” permanecen de este color durante mucho tiempo. Tarde o temprano, los competidores comienzan a invadir el caladero y las inevitables dentelladas comienzan a teñirlo de rojo. Pero aquel que lo inauguró contará siempre con una ventaja innegable y habrá tenido la oportunidad de crecer y hacerse fuerte en sus propios términos, ganándose la confianza y fidelidad de sus clientes con un servicio de calidad ofertado en el momento preciso, aunque algunos de ellos ni siquiera fueran conscientes de su necesidad.

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Ahora o nunca: fidelizar clientes durante la crisis y post crisis del COVID-19

Rosa tiene 68 años y vive sola en su piso a las afueras de Madrid. El confinamiento, como a todos, le está complicando el día a día, y aunque se las apaña como puede para salir de casa lo menos posible, a veces no le queda más remedio. Y sobre todo, se siente un poco sola.

Hace un par de semanas Rosa recibió un SMS de su banco de toda la vida. En esta ocasión no le informaba de un préstamo preconcedido ni de un movimiento en su cuenta, sino que ponía a su disposición de manera gratuita varios servicios. Irle a la farmacia a comprar sus medicamentos, hacerle la compra en el supermercado más cercano y disponer de un servicio de consulta sobre dudas médicas y apoyo psicológico, todo sin coste alguno. Rosa se quedó un poco sorprendida y no terminaba de creérselo. Cuando se lo comentó por teléfono a su hija (que vive en otra ciudad) esta le dijo que sí, que no había “gato encerrado”, que lo había comprobado en la web del banco y la oferta era legítima.

Bankia, la entidad donde Rosa tiene domiciliada su pensión desde que se jubiló hace dos años, y su cuenta de ahorro desde hace muchos más, ha encontrado una manera eficaz y concreta de cuidar a sus clientes senior. Hoy Rosa ya se ha ahorrado un viaje al súper y otro a la farmacia, y está más tranquila sabiendo que en cualquier momento puede llamar y consultar dudas médicas o recibir apoyo psicológico de manera anónima si la soledad se le llega a hacer muy cuesta arriba. Los servicios incluidos en la promoción de Bankia “Estamos a tu lado” los presta ALARES y las bases pueden consultarse en la web de la entidad bancaria.

Reto y oportunidad

El COVID-19 está suponiendo un gran reto para empresas y profesionales en todo el planeta. Las medidas que estos tomen durante los primeros momentos de la crisis (porque, aunque se no esté haciendo largo, no deja de ser tan solo el principio),  y para la post crisis, que será poco fácil  para muchas personas, para retener y fidelizar a sus clientes van a marcar, como ningún otro factor, no solo su desempeño en el presente, sino su trayectoria en el medio y el largo plazo.

Al fin y al cabo, el éxito de una empresa y, en este caso, su viabilidad futura, es directamente proporcional a la satisfacción de sus clientes. Y los clientes van a grabar a fuego en su mente qué empresas son las que se han preocupado por ellos, como personas, en los momentos que más lo están necesitando, y cuales simplemente se han limitado a venderles sus productos o servicios.

De qué hablamos cuando hablamos de personas

Ya sabemos que lo importante son las personas; eso no ha cambiado. Pero hoy la palabra “persona” tiene un impacto emocional aún mayor y claramente diferenciador al del pasado. Estas personas, sean empleados o clientes, se están enfrentando hoy a una situación que jamás hubieran podido imaginar, con nuevas dificultades y obstáculos hasta ahora impensables. Es en momentos como este cuando a las empresas se les presenta una oportunidad inmejorable para mirarse al espejo, empatizar con sus clientes, reaccionar y dar el salto a una necesaria nueva mentalidad en la que no es suficiente ofrecer productos o servicios de calidad. Ahora más que nunca es imprescindible mirar a los ojos a cada persona y hacer lo posible por contribuir a su bienestar. Quienes logren tomar conciencia de ello e implementar este cambio no solo sobrevivirán a esta compleja coyuntura, sino que saldrán reforzados y pasarán a liderar sus respectivos sectores.

Lo que no olvidaremos

Durante los próximos meses y años todos recordaremos los gestos, grandes y pequeños, que nos hicieron la vida más fácil e incluso más agradable durante este periodo de incertidumbre y estrés. Sabremos qué personas (y empresas) fueron sensibles a nuestras necesidades y nos inspiraron haciendo un esfuerzo adicional por contribuir positivamente a la sociedad. Ni Rosa ni su hija olvidarán esta mano tendida en un momento tan complicado, y los lazos entre empresa y cliente (entre persona y persona) se habrán estrechado con la fuerza que hace posible una relación duradera, basada en la confianza y en la búsqueda activa de oportunidades para mejorar la vida de los demás.

Es la hora de reinventarse y afrontar el futuro con determinación Muchos profesionales perderán su empleo, y también muchas empresas darán quiebra, pero habrá grandes oportunidades para aquellos que sean capaces de comprender el futuro, de estar hoy y mañana al lado de sus empleados y de los que les compran. De los que blanden su tarjeta en el supermercado a favor de ellos, que son, en definitiva, los que hacen que unas empresas cierren y otras crezcan, que unos profesionales se vayan a la calle y otros consigan llegar a la cima.

En mi libro “¡Quédate conmigo!” 20 claves para enamorar a tus clientes…¡y que se queden contigo!  he querido compartir las experiencias vitales y profesionales de varias décadas que me han ayudado a definir las claves para fidelizar clientes con éxito. Hoy todos tienen la oportunidad para ponerlo en práctica, nunca ha sido mejor momento. Puedes encontrar más información en este enlace.

Ponemos a disposición de la sociedad un teléfono gratuito

En marco del programa Ilumina una vida, hemos puesto al servicio de los afectados de más edad por el coronavirus el teléfono gratuito 900 877 037 de atención y escucha activa ante la posible  soledad por su aislamiento. 

Con esta iniciativa queremos combatir los efectos colaterales del coronavirus: El aislamiento, la soledad y el abandono de las personas mayores afectadas por la enfermedad. Ilumina una vida es el programa social de atención a los mayores que promovemos desde Alares para ofrecer conversación y escucha activa en circunstancias excepcionales que están deteriorado aún más la atención a las personas mayores. Cualquiera que se encuentre en aislamiento en España, por causas de esta enfermedad, puede ser atendido en el teléfono gratuito 900 877 037 que desde Alares hemos puesto a su servicio.

Con esto pretendemos aportar nuestro granito de arena y llegar donde no pueden hacerlo en muchas ocasiones los servicios públicos para dar todo tipo de respuestas, atención y soluciones a millones de personas que precisan ayuda desde casa. En este caso, la urgencia del coronavirus ha activado nuestra maquinaria solidaria, poniendo al servicio de millones de personas en toda España un teléfono de atención para que nadie se sienta aislado en su soledad, sino en compañía, escuchado y considerado.

Creo que lo que estamos viviendo no solo merece respuesta médica, sino afectiva. La soledad, el sentimiento de rechazo, el abandono y el aislamiento pueden llegar a ser muy dañinas y por ello queremos estar a su lado más que nunca.

El programa se encuentra abierto a la colaboración ciudadana; jóvenes, empresas, médicos, psicólogos…que deseen ceder parte de su tiempo para atender, hablar, y escuchar activamente a personas que en estos momentos necesitan compañía. Pueden hacerlo en https://www.alares.es/iluminaunavida/

La forma de colaborar con esta campaña puede ser también a través de la compra del libro autobiográfico que recientemente acabo de publicar ¡Quédate conmigo! donde desvelo veinte claves de crecimiento personal y profesional, para saber salir adelante en la vida y fortalecerse; incluso en medio de la adversidad. Además el 100 % de los derechos de autor del libro van destinados a financiar el proyecto.

Jornada anual sobre los derechos de las personas mayores en el siglo XXI

A finales del pasado mes de junio tuve el placer de asistir a la Jornada ‘Derechos de las personas mayores del siglo XXI‘, organizada por el Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia (CEDDD). El objetivo de la misma fue crear un espacio de diálogo en torno a tres temáticas muy interesantes, con el fin de dar voz a las personas mayores, el cual, bajo mi punto de vista, se cumplió con gran éxito.

En esta ocasión moderé la primera mesa denominada “El envejecimiento en la Discapacidad Intelectual”, donde se trataron aspectos muy relevantes en la actualidad.

El primero en tomar la palabra fue el gerente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), Javier García, destacando que “envejecer es un proceso discapacitante que, en las personas con deficiencia intelectual, se acelera considerablemente y aunque hoy alcancen los 60 años, son pocos los que llegan a los 70 y muy escasos los que pasan de los 80″. También apuntó que “para estas personas, el acompañamiento de las familias es crucial, pero la Administración, las Asociaciones y la sociedad también deben hacerlo movilizando sus recursos”.

Elvira Conde, directora gerente de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios (Fundación Tutelar), hizo hincapié en que «estas personas tienen múltiples patologías asociadas y envejecen muy deprisa”.

El presidente de la Plataforma Educación Inclusiva Sí, Especial También, José María Escudero, padre de un hijo autista de diez años, habló sobre la angustia de los padres pensando qué sucederá con sus hijos cuando ellos falten. En palabras suyas: “es agotador para toda la familia. Todos sus miembros envejecen más rápido, pero la familia es fundamental cuando uno de sus miembros es discapacitado intelectual”. Denunció que “no se trabaja en la prevención y las ayudas a estas personas terminan cuando cumplen los 18 años, precisamente cuando empiezan a ser cada vez más necesarias”.

Por último, Cinta Pascual, presidenta del Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPs), explicó que es imprescindible invertir el 2% del PIB en la discapacitación, que es la media europea, muy lejos de nuestro actual 0,5%. El problema es la invisibilidad que en España tiene el sector social y de mayores. Entre las medidas que podemos adoptar destacó la flexibilidad y la implantación de la tecnología en los servicios sociales.

La segunda mesa fue la de “Pensiones y Sostenibilidad del Sistema”, moderada por Mariqueta Vázquez, presidenta de la Asociación de Mujeres por un Envejecimiento Favorable.

El coloquio lo inició María Ángeles Poveda, portavoz de la Coordinadora de Madrid por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, que aseguró que, a pesar de la crisis de la Seguridad Social y las declaraciones alarmistas del Tribunal de Cuentas, el Sistema Público de Pensiones es fuerte y sostenible. Afirmaba que, bajo su criterio, el Pacto de Toledo no ha traído ningún beneficio a los pensionistas.

A continuación, intervino la diputada del PSOE Elvira Ramón, asegurando que «las reformas que necesita el sistema no puede hacerlas un gobierno, tienen que hacerse desde el consenso aportando ingresos vía Presupuestos Generales del Estado y por vía impositiva, retomando en consenso del 2011, eliminando gastos de la Seguridad Social y, sobre todo, teniendo en cuenta que las reformas no pueden desnaturalizar el sistema».

Para el representante del PP, José Ignacio Echániz, “nuestro sistema de la Seguridad Social es muy generoso. De hecho, aquí uno se jubila con el 72% del sueldo, mientras que en los países de nuestro entorno se hace con el 50%”. Bajo su opinión, el gran reto que debemos afrontar es el desequilibrio del sistema que hay que apuntalar retomando el consenso del Pacto de Toledo.

El economista de VidaCaixaFernando Miguel Enríquez, insistió en que es imprescindible ir a un nuevo sistema de pensiones, en el que la aportación pública se complemente con un ahorro dentro de la empresa cofinanciado por la propia empresa y el trabajador, lo que requiere un pacto de estado entre partidos, sindicatos y patronal. “Este sistema debe tener una aplicación paulatina y generaría una gran masa de ahorro a medio y largo plazo”, confirma el economista.

Cerró la mesa la secretaria general de UDP Madrid, Cristina Rodríguez Porrero, que explicó su visión de lo que necesitan las pensiones repasando cada una de las letras de esta palabra. «La P es la del Pacto de Estado. La E es la del Estado. La N es de no, las pensiones no deben estar sujetas a fluctuaciones políticas o económicas. La S es sostenibilidad. La I es la letra del IPC. La O es la de las organizaciones de mayores, como agentes activos en la búsqueda de soluciones. La segunda N es de negocio, porque invertir en pensiones es un buen negocio. La segunda E la de la excelencia del Manifiesto de defensa de las pensiones públicas y dignas. Y la segunda S se refiere a la suficiencia que deben tener las pensiones por justicia y por dignidad».

La última mesa denominada “Testamento Vital” fue moderada por José Luis Baquero, director del Foro Español de Pacientes (FEP).

La primera en intervenir fue la presidenta de la Asociación Madrileña de Cuidados Paliativos (AMCP), Coro Pérez, que explicó cómo los cuidados paliativos afirman la vida. Y aclaró que, para la administración de estos cuidados, es de gran ayuda el Testamento Vital en que el enfermo indique como quiere ser tratado en estos casos.

La siguiente intervención fue la de Carolina García, magistrada y directora de la Agencia Madrileña de Tutela al Adulto (AMTA): «hay muchos adultos tutelados que no tienen familia pero que otros sí la tienen y dejan al adulto incapacitado al cuidado de la Administración … y cuando muere le heredan«.

Carmen Ortiz, médico y portavoz de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD), recordó que la Ley de Autonomía del Paciente que entró en vigor en 2002 «reconoce el derecho a la información sobre su estado”. También obliga a recabar el consentimiento del paciente para la aplicación de cualquier tratamiento, condena la obstinación terapéutica por mantener la vida indefinidamente y reconoce el derecho a hacer Testamento Vital.

Cerró la mesa el notario y registrador jubilado Antonio Fernández-Golfín que recordó que «debemos hacer un testamento para organizar nuestra vida patrimonial y también hacer un Testamento Vital para que se respete la autonomía del paciente y se respete su personalidad. Ambos testamentos deberán hacerse en estado de plena lucidez. Se trata de medidas muy sencillas que, sin embargo, cuando llegue el momento, van a facilitar enormemente la vida«.

Muchas gracias al CEDDD por la confianza depositada en mí para asistir a estas Jornadas. Y muchas gracias a todos aquellos que defendéis el futuro digno de nuestros mayores.